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¿Qué es la Constitución? (¿Qué fue?) - Softcover

Buch 1 von 7: ¿Qué fue?

Demuth, Patricia Brennan; Who HQ

 
9780593522653: ¿Qué es la Constitución? (¿Qué fue?)

Inhaltsangabe

Nosotros, el pueblo de Who HQ, traemos a los lectores la historia completa (argumentos y todo) de cómo surgió la Constitución de los Estados Unidos.
 
We the people at Who HQ bring readers the full story--arguments and all--of how the United States Constitution came into being in this Spanish entry in the WHO HQ series.


Firmada el 17 de septiembre de 1787, cuatro años después de la Guerra de la Independencia, la Constitución estableció la ley suprema de los Estados Unidos de América. Hoy es fácil que demos por sentado este proyecto de gobierno. Pero los legisladores (cincuenta y cinco hombres de casi todos los 13 estados originales), discutieron ferozmente durante muchos meses sobre lo que acabó siendo solo un documento de cuatro páginas. Esta es una fascinante mirada entre bastidores a las cuestiones más disputadas (las de los estados del Norte y del Sur; los estados grandes y los pequeños) y a los actores clave, como James Madison, Alexander Hamilton y George Washington, que sufrieron innumerables revisiones para hacer realidad la Constitución.
 
Signed on September 17, 1787--four years after the American War for Independence--the Constitution laid out the supreme law of the United States of America. Today it's easy for us to take this blueprint of our government for granted. But the Framers--fifty-five men from almost all of the original 13 states--argued fiercely for many months over what ended up being only a four-page document. Here is a fascinating behind-the-scenes look at the hotly fought issues--those between Northern and Southern States; big states and little ones--and the key players such as James Madison, Alexander Hamilton, and George Washington who suffered through countless revisions to make the Constitution happen.

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Über die Autorin bzw. den Autor

Yanitzia Canetti es la presidenta de Cambridge BrickHouse, Inc. Yanitzia se desempeña como consultora literaria, escritora y traductora para las principales editoriales. Experta tanto en libros para el mercado general como para el sector educativo, es la autora de más de 500 libros. En el 2011, fue elegida por la revista People en español como una de las 25 Mujeres Hispanas Más Poderosas del Mundo.
 
Yanitzia Canetti is the head of Brickhouse Learning. Yanitzia works as a literary consultant, writer, and translator across all major publishing houses. An expert in both the trade and educational markets, she has published over 500 books in Spanish. In 2011, she was selected by People magazine as one of the 25 Most Powerful Hispanic Women of the World.

Auszug. © Genehmigter Nachdruck. Alle Rechte vorbehalten.

¿Qué es la Constitución?
 
 
La primera vez que las trece colonias norteamericanas se declararon una nación libre fue en la Declaración de Independencia, escrita en julio de 1776. Para entonces, las colonias estaban hartas de ser gobernadas desde lejos por Gran Bretaña. Se desató una sangrienta guerra por la independencia: la Guerra de Independencia.
 
Al principio, ganar la guerra parecía imposible. ¿Cómo podría el pobre ejército rebelde derrotar a Gran Bretaña, la mayor potencia militar del mundo? Pero el ansia de libertad encendió los ánimos de los rebeldes.
 
En 1783, la guerra había terminado y las colonias eran estados de una nación libre e independiente: los Estados Unidos de América.
 
Incluso durante la guerra, el nuevo país necesitaba un gobierno. Así que, en 1776, los líderes de la Revolución elaboraron algunas normas. Se llamaron los Artículos de la Confederación.
 
Nadie quería un gobierno todopoderoso. De eso se estaban separando los estados. Entonces crearon un congreso demasiado débil para hacer daño. Eso condujo a un gobierno demasiado débil que tampoco podía hacer mucho bien.
 
En 1787, solo cuatro años después de la gloriosa victoria de Estados Unidos, el joven país tenía problemas. El orgullo nacional aún no existía. De hecho, si se preguntaba a la mayoría de la gente cuál era su país, nombraban su estado. Era fácil ver por qué.
 
A lo largo de su vida, la gente rara vez viajaba a más de treinta millas del lugar donde había nacido. En 1785, un hombre de Georgia escribió que dejaba su “país” para ir a “una tierra extraña”. La “tierra extraña” era Nueva York.
 
Los estados se peleaban a menudo por la posición de las fronteras y a qué estado “pertenecían” ciertos ríos. Los enemigos en el extranjero se reían de los problemas de Estados Unidos. ¿Acaso todas estas disputas no demostraban que la naciente nación no era capaz de gobernarse a sí misma sin un rey poderoso?
 
El joven gobierno de Estados Unidos necesitaba algunos cambios, y pronto. Así, durante el horriblemente caluroso y húmedo verano de 1787, cincuenta y cinco hombres de doce estados se reunieron en Filadelfia en una asamblea especial. (Rhode Island no acudiría). Su misión era cambiar los Artículos de la Confederación. Muchos no sabían que iban a ¡crear, un sistema de gobierno completamente nuevo!
 
Los legisladores, que es como se les conocen, tenían que encontrar respuestas a grandes y espinosas preguntas. ¿Quién decidía si los Estados Unidos entraba en una guerra? ¿Qué poderes debía tener el jefe del gobierno? ¿Qué hacer si los dirigentes abusaban de su poder? ¿A quién permitirle votar? ¿Cómo se aprobarían las leyes?
 
Durante cuatro meses, los legisladores debatieron… y debatieron… y debatieron. Los ánimos se caldearon. Las voces se alzaron. Cada hombre se preocupaba por sus ideas. Era muy difícil que una parte escuchara a la otra. ¡Es que había mucho en juego! Estaban decidiendo el destino de “millones de personas aún no nacidas”, como dijo el delegado George Mason.
 
Por momentos, redactar una nueva constitución parecía imposible. ¿Se llegaría a un acuerdo?
 
 
CAPÍTULO 1: Un gobierno cojo

 
En 1787, los Estados Unidos de América tenían un nombre y una bandera. Pero, faltaba mucho para que fuera una verdadera nación.
 
No había presidente. No había un sistema judicial central. Tampoco existía un ejército o una armada estadounidense. No había Senado ni Cámara de Representantes, solo un débil “Congreso”. El Congreso podría aprobar leyes, pero no podría hacerlas cumplir. Por ejemplo, podría cobrar impuestos para sufragar los gastos de la guerra, pero tendría que confiar en la buena voluntad de los estados para pagar.
 
La lealtad de la gente a su estado hacía difícil que se consideraran estadounidenses. Durante la Revolución, George Washington les pidió a los soldados de Nueva Jersey que juraran lealtad a Estados Unidos. ¡Qué petición tan extraña! Ellos dijeron que Nueva Jersey era su país.
 
La lealtad a su propio estado tiene sus raíces en la historia. Las trece colonias se habían fundado en distintas épocas por diferentes grupos de personas. Cada estado desarrolló su propia forma de vida, a menudo con su propia religión y costumbres. Los estrictos puritanos habían fundado Nueva Inglaterra. Los cuáqueros, amantes de la paz, fundaron Pensilvania.
 
Aunque el idioma principal de las colonias era el inglés, decenas de miles de personas hablaban alemán en Pensilvania. Los comerciantes y pescadores prosperaban en Nueva Inglaterra, mientras que el Sur era principalmente agrícola.
 
Los Artículos de la Confederación mantuvieron a los estados unidos para luchar en la guerra, pero después, cada uno siguió su camino. Los soldados volvieron a casa. Y cada estado creó su propia constitución y eligió a sus propios líderes.
 
Pero… ¿y lo de ser un país, qué? Algunos líderes (como Washington, Madison y Hamilton) querían que Estados Unidos fuera una nación fuerte con un gobierno central sólido para todos los estados. A estos líderes se les llamó nacionalistas.
 
Pero otros líderes querían que el poder siguiera en manos de los estados, tal y como establecían los Artículos de la Confederación. Estos prometían que los estados seguirían siendo soberanos. Eso significaba que cada estado seguiría siendo su propio jefe. ¿Y la unión, qué? Los Artículos describían la unión de forma imprecisa, como una “liga de amistad”. Este gobierno no funcionó bien. En 1787, los problemas de Estados Unidos eran muchos.
 
Algunos estados cobraban aranceles a los otros estados, como si fueran países extranjeros. Las tierras al oeste de las trece colonias estaban siendo colonizadas, y estallaron los desacuerdos sobre qué estados las controlaban.
 
El dinero continental casi no tenía valor. Por ello, siete estados imprimieron su propio papel moneda, pero este no valía fuera de sus fronteras.
 
George Washington, de vuelta a su casa en Virginia, se alarmó por lo que ocurría en su país. El Congreso es “un gobierno medio hambriento y cojo”, se quejó, “siempre moviéndose con muletas y tambaleándose a cada paso”.
 
En 1786 estalló una crisis en Massachusetts. Muchos granjeros perdían sus tierras porque no podían pagar los altos impuestos del estado.
 
Bajo el mando de Daniel Shays, capitán de la Guerra de Independencia, una turba de dos mil granjeros se rebeló. Marcharon...

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