Verwandte Artikel zu Introduccion al Antiguo Testamento: Introduction to...

Introduccion al Antiguo Testamento: Introduction to the Old Testament Spanish Aeth - Softcover

Munoz, Guillermo Ramirez

 
9780687073979: Introduccion al Antiguo Testamento: Introduction to the Old Testament Spanish Aeth

Inhaltsangabe

El Estudiante avanzado del Antiguo Testamento podrá encontrar en esta introducción un análisis sobrio del estado actual de la disciplina, y los pastores y pastoras, al igual que los maestros y maestras de escuela bíblica—descubrirán en sus paginas buenas ideas para elaborar estudios que ayuden a las congregaciones a entender y disfrutar la importante literatura bíblica veterostestamentaria.

Die Inhaltsangabe kann sich auf eine andere Ausgabe dieses Titels beziehen.

Über die Autorin bzw. den Autor

The Asociación para la Educación Teológica Hispana (AETH) exists to stimulate dialogue and collaboration among theological educators, administrators of institutions for ministerial formation, and Christian ministerial students in the United States, Canada and Puerto Rico. La Asociación para la Educación Teológica Hispana (AETH) existe para fomentar el diálogo y la colaboración entre educadores teológicos, administradores de escuelas de formación ministerial y estudiantes para el ministerio cristiano en los Estados Unidos, Canadá y Puerto Rico.

Auszug. © Genehmigter Nachdruck. Alle Rechte vorbehalten.

Introducción al Antiguo Testamento

By Guillermo Ramírez Muñoz

Abingdon Press

Copyright © 2003 Abingdon Press
All rights reserved.
ISBN: 978-0-687-07397-9

Contents

Prefacio,
Introducción,
Sinopsis,
1. Organización interna del Antiguo Testamento,
2. La Torá,
3. Los Profetas,
4. Los Escritos,
5. Literatura apócrifa o deuterocanónica,
6. El texto hebreo y sus versiones,


CHAPTER 1

Organización interna del Antiguo Testamento


Bibliografía general

Briend, Jacques. Israel y Judá en los textos del Próximo Oriente Antiguo, Documentos en torno a la Biblia no. 4 Estella, España: Verbo Divino, 1982. [IT]

Charpertier, Etienne. Para leer el Antiguo Testamento. Estella, España: Verbo Divino, 1983. [PLAT]

Castel, Francois. Historia de Israel y de Judá, Estella, España: Verbo Divino, 1992. [HIJ]

Cazelles, Henri, ed. Introducción Crítica al Antiguo Testamento. Barcelona: Editorial Herder. 1981. [ICAT]

Drane, J. El Antiguo Testamento. La Fe. Estella, España: Verbo Divino, 1980. [ATFE]

Drane, J. El Antiguo Testamento. Los relatos. Estella, España: Verbo Divino, 1986. [ATRE]

May, Herbert G. Atlas bíblico Oxford. Estella, España: Verbo Divino, 1988. [ABO]

Schmidt, W.H. Introducción al Antiguo Testamento. Salamanca: Ediciones Sígueme, 1983. [IAT]

El Antiguo Testamento fue principalmente escrito en hebreo clásico, con la excepción de ciertas secciones en arameo (véase Esd. 4:8-6:18; 7:12-26; Jer. 10:11 y Dn. 2:4-7:28), un idioma muy parecido al hebreo y empleado en la región a partir del período persa. Los judíos la llaman Biblia o Tanak.

Su organización interna consta de tres partes: I.Torá [Ley], II.Nebiim [Profetas], III.Ketubiim [Escritos]. De ahí La vocal «a» que aparece en el nombre se coloca sólo para facilitar la pronunciación de las consonantes T, N, K. Sabemos que esta triple división ya se conocía para el año 130 a.C. (o posiblemente antes), pues en el prólogo del libro Eclesiástico (Sabiduría de Jesús ben de Sirac, fechado en este año), encontramos la referencia más temprana que se conoce de estas tres partes de las escrituras judías: «La ley, los profetas y los demás libros ...» Además, en el verso 39:1 del mismo libro leemos: «¡Qué distinto es el que se dedica por completo a estudiar la ley del Altísimo, a investigar la sabiduría de todos los antiguos y a ocuparse en las profecías!» De forma general se mencionan las tres partes, la ley del Altísimo (la Torá), la sabiduría de los antiguos (los Escritos) y las profecías. En 2 Macabeos 8:23 encontramos otra mención temprana a un texto bíblico identificándolo como libro «sagrado», lo que evidencia la distinción y la estima de que gozaban estos libros para el tiempo de los Macabeos.

En nuestras Biblias modernas la subdivisión y contenido del Antiguo Testamento varían según la versión que estemos empleando. Por ejemplo, mientras la Biblia hebrea, o el canon judío, consta de tres partes que se subdividen en un total de 24 libros, en la mayoría de las versiones protestantes del Antiguo Testamento (véanse las ediciones Reina-Valera de 1960 y 1995) encontramos 39 libros equivalentes a los 24 libros del canon judío. Sin embargo, en algunos casos encontramos el canon judío dividido en 22 libros, seguramente siguiendo el alfabeto hebreo que contiene 22 consonantes. ¿A qué se deben estas diferencias? Las causas son múltiples, pero si tuviéramos que resumirlas podríamos decir que estas ediciones modernas, a pesar de que contienen los mismos libros del canon judío, siguen la organización interna que apareció en la traducción o versión de la Biblia hebrea en griego conocida como la Septuaginta.

Cuando estudiamos las versiones católicoromanas y otras versiones protestantes y las comparamos con la Biblia hebrea, observamos diferencias en su contenido y organización interna. El cambio que más atrae la atención es la presencia de los llamados libros apócrifos o deuterocanónicos, porque con ellos estas Biblias alcanzan un total de 46 libros. La respuesta a la existencia de estos libros se encuentra en la Septuaginta, el nombre que los especialistas le han dado a una de las más importantes traducciones al griego del Antiguo Testamento. El lector se preguntará qué importancia tuvo esta versión para ocasionar tantos cambios. A pesar de las discusiones y malentendidos que estas diferencias han provocado a lo largo de la historia de la iglesia, sorprendentemente, la explicación es relativamente sencilla. La Septuaginta (LXX) fue el fruto del trabajo de escribas judíos en Alejandría, Egipto, durante el siglo 3 a.C., que se dieron a la tarea de traducir la Biblia hebrea al griego. De esta manera estaban respondiendo a las necesidades lingüísticas y teológicas de las comunidades judías que vivían en esa región y que ya no conocían el hebreo. Con toda probabilidad muchos de estos escribas eran herederos de las antiguas comunidades judías que se habían refugiado en Alejandría desde el exilio babilónico en el 587 a.C. Los libros apócrifos o deuterocanónicos que aparecen en la LXX (no en la Biblia hebrea) evidentemente respondían a inquietudes y necesidades particulares de la comunidad judía de Alejandría. Se sabe que las primeras traducciones de esta obra contenían solamente el Pentateuco. Con el tiempo, se tradujeron las otras partes del Antiguo Testamento (Profetas y Escritos). Sin embargo, debemos destacar que la razón de más peso que ha llevado a los editores cristianos del Antiguo Testamento a seguir la Septuaginta se debe a que ella fue la traducción que la iglesia cristiana naciente adoptó como parte de sus Escrituras. Además de incluir los libros apócrifos o deuterocanónicos, utilizó otros criterios para subdividir el bloque de libros de los Profetas y los Escritos, lo que no obedeció a un mero asunto de preferencia organizativa, como veremos en este trabajo, sino que también implicó una diferencia de interpretación y visión teológica. Esto se puede demostrar por medio de un ejemplo del libro de Daniel. En las ediciones modernas cristianas este libro aparece entre los profetas, pero en el canon judío se colocó entre los escritos.

Es necesario señalar, sin embargo, que la diferencia entre los libros deuterocanónicos y apócrifos es todavía mucho más compleja. En principio, las ediciones católicas y algunas ediciones protestantes del Antiguo Testamento son diferentes en cuanto a los siguientes libros: Tobit, Judit, Sabiduría de Salomón, Eclesiástico, Baruc, 1 Macabeos, 2 Macabeos y adiciones a los libros de Ester y de Daniel. Por otro lado, debemos destacar que los libros que los católicos llaman apócrifos son aquellos que los protestantes llaman pseudoepígrafos. Aquí sólo haremos un alto para...

„Über diesen Titel“ kann sich auf eine andere Ausgabe dieses Titels beziehen.