La guerra es una estafa: El alegato antiimperialista del militar más condecorado de la historia de Estados Unidos (Altoparlante, Band 61) - Softcover

Smedley Butler

 
9788412950939: La guerra es una estafa: El alegato antiimperialista del militar más condecorado de la historia de Estados Unidos (Altoparlante, Band 61)

Inhaltsangabe

¿Qué impulsó al militar más condecorado de Estados Unidos a publicar el más fiero alegato contra la guerra? Tal vez nunca se sepa, aunque Smedley Butler sí que sabía de lo que hablaba a la hora de lanzar su anatema contra los intereses económicos que llevaron a generaciones enteras al matadero. Butler participó en múltiples operaciones militares de expansión colonial y comercial de Estados Unidos antes de que este país se convirtiera, tras la II Guerra Mundial, en la superpotencia hegemónica. Allí donde se necesitara intervenir militarmente (México, Honduras, Nicaragua, China…), el Gobierno estadounidense echaba mano del Cuerpo que más veces intervino en conflictos bélicos en el siglo XX, el de los Marines, y a su más destacado y fiel servidor, Smedley Butler. Pero fue la barbarie industrializada de la I Guerra Mundial, con una factura de millones de muertos, y el inminente corolario de una II Guerra Mundial, lo que hizo que, en 1935, Butler estallara y publicara La guerra es una estafa, mucho más que un alegato panfletario: más bien el relato documentado de cómo los jóvenes son masacrados por intereses económicos inconfesables de sus gobiernos, es decir, de sus mayores. "Tengo el sentimiento de haber actuado durante todo ese tiempo de bandido altamente calificado al servicio de las grandes empresas de Wall Street y sus banqueros. En una palabra, he sido un pandillero al servicio del capitalismo. De tal manera, en 1914 afirmé la seguridad de los intereses petroleros en México. Contribuí a transformar Cuba en un país donde la gente del National City Bank podía burlar tranquilamente los beneficios. Participé en la limpieza de Nicaragua de 1902 a 1912, por cuenta de la firma bancaria internacional Brown Brothers Harriman. En 1916, por cuenta de los grandes azucareros norteamericanos, aporté a la República Dominicana la civilización . En 1923 enderecé, los asuntos en Honduras en interés de las compañías fruteras norteamericanas. En 1927, en China, afiancé los intereses de la Standard oil».

Die Inhaltsangabe kann sich auf eine andere Ausgabe dieses Titels beziehen.

Über die Autorin bzw. den Autor

El general Smedley Darlington Butler (1881-1940) fue el más joven capitán y el militar más condecorado en la historia de los Estados Unidos. Destacado oficial del Cuerpo de Marines se retiró con el grado de mayor y fue uno de los dos únicos miembros de esta unidad en recibir por su heroísmo en combate dos medallas de Honor del Congreso, la más alta condecoración del país. Butler fue, asimismo, el oficial militar norteamericano más activo en la política expansionista de Estados Unidos. Participó en muchas acciones en Cuba, en la guerra hispano-americana, en la guerra filipino-estadounidense, en China contra el levantamiento de los bóxers, en las guerras bananeras de Centroamérica, Honduras y Nicaragua, en la toma de Veracruz, en México, donde obtuvo su primera Medalla de Honor en el contexto de la Revolución mexicana, en la ocupación de Haití, donde obtuvo la segunda Medalla de Honor, en la Primera Guerra Mundial y, finalmente, en China. Hasta su muerte en 1940, fue el oficial más popular entre las tropas.

Auszug. © Genehmigter Nachdruck. Alle Rechte vorbehalten.

La guerra es una estafa. Siempre ha sido así. Es posiblemente la más antigua, probablemente la más rentable, seguramente la más atroz. La más internacional en su alcance. La única en que los beneficios se cuentan en dinero y las pérdidas en vidas. Como mejor se define una estafa es, en mi opinión, como aquello que no es lo que le parece a la mayoría de las personas. Solo un reducido grupo (selecto) sabe de qué va. Está dirigida a obtener el beneficio para unos pocos, a costa del gasto de muchos. Fuera de la guerra, pocos amasan grandes fortunas. Durante la I Guerra Mundial, un mero puñado de personas cosechó el beneficio del conflicto. Al menos 21.000 nuevos millonarios y milmillonarios surgieron en Estados Unidos durante la Guerra Mundial. Esos declararon sus enormes ganancias de sangre en su declaración de impuestos. Cuántos otros millonarios de guerra falsificaron sus declaraciones es algo que se desconoce. ¿Cuántos de estos millonarios de guerra portaron al hombro un rifle? ¿Cuántos de ellos cavaron una trinchera? ¿Cuántos de ellos conocieron el significado de pasar hambre en un refugio subterráneo infestado de ratas? ¿Cuántos de ellos pasaron noches desveladas por el miedo, agachados en sus refugios bajo las balas de ametralladora y la metralla? ¿Cuántos de ellos detuvieron la acometida de una bayoneta que empuñaba un enemigo? ¿Cuántos de ellos fueron heridos o quedaron muertos en la batalla? Sin necesidad de guerra, las naciones adquieren territorio adicional, si les sale bien. Simplemente lo toman. Unos pocos enseguida explotan el nuevo territorio adquirido, los mismos que exprimen dinero de la sangre de la guerra. El pueblo en general carga con la factura. ¿Y cuál es esa factura? La factura recoge un espantoso recuento.

„Über diesen Titel“ kann sich auf eine andere Ausgabe dieses Titels beziehen.