La Vitoria-Gasteiz de los ochenta se yergue sobre dos urbes desaparecidas: la Vitoria histórica y la ciudad revolucionada. La primera era otro pobla chón más, capital de provincia conformado en el siglo xix, que configuró la idiosincrasia del lugar: una ciudad levítica, perezosa y endogámica. Pero, desde finales de los cincuenta del siglo xx, de la mano de una industrialización acelerada, esta esta lló y se hizo irreconocible. Después, aquella ciudad de las chimeneas y las grúas fue sustituida por otra verde, ampliada, terciarizada y no menos industrial.
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