CHAPTER 1
La geografía física de la tierra
EL ROL DE LA GEOGRAFIA EN LA COMPRENSIÓN DE LA HISTORIA
La civilización occidental se ha adherido en general a la lógica de las categorías filosóficas griegas, y ha intentado describir las realidades del cosmos en términos de "tiempo y espacio".
Los individuos, las ideas, los movimientos y hasta el curso de las naciones con frecuencia se interpretan precisamente en concordancia con estos cánones. De ahí las designaciones que se emplean invariablemente al analizar civilizaciones del pasado y del presente: pre-/pos-, temprana/tardía, a. C./d. C., Oriente/ Occidente, oriental/occidental, Cercano Oriente/Lejano Oriente/ Medio Oriente. (¡Observe cómo comenzó este párrafo!) La teología cristiana no ha escapado esta manera de pensar: Dios puede ser descrito en términos que son corolarios de tiempo (infinito, eterno) o de espacio (omnipresente). Además, el cristianismo afirma que, en el drama de la encarnación, Cristo renunció voluntariamente a esos atributos de la deidad y llegó a estar "encerrado en el tiempo y espacio". En consecuencia, aun a partir de una reflexión superficial, uno puede comenzar a comprender en alguna medida el significado trascendental de las disciplinas temporales y espaciales: la historia y la geografía.
Más aún, en muchos sentidos la historia está inseparablemente ligada y supeditada a limitaciones geográficas. La geografía es una fuerza activa que tanto inicia como limita la naturaleza y el alcance de la historia política, lo que podríamos llamar la geopolítica. La formación geológica y el tipo de roca tienen un impacto decisivo sobre la altitud, el modo y la extensión de la erosión, la ubicación y el caudal de la provisión de agua, y la topografía física. Estos, a su vez, tienen una influencia profunda sobre ciertos aspectos del clima, de las materias primas, de la formación del suelo y del uso de la tierra: factores que pueden repeler o atraer el asentamiento humano, y sin duda influyen en la ubicación, la densidad y la composición socioeconómica de un asentamiento. Donde se fundan asentamientos, con el tiempo se abren caminos que serán usados por migrantes, comerciantes o ejércitos, y finalmente llega la cultura a esa ubicación particular. Dicho más concisamente: "Con cada paso hacia atrás en el tiempo, la historia se vuelve más y más geográfica hasta que, en el comienzo, todo es geografía".
En pocas palabras, los factores de la geografía a menudo determinan dónde y cómo ocurrirá la geopolítica. Ciertamente es significativo desde el punto de vista geográfico que las civilizaciones antiguas hayan emergido en las riberas de los ríos. El Egipto antiguo debía su existencia al Nilo; la vida en Mesopotamia se sustentaba en el Tigris y el Éufrates; la civilización del valle del Indo estaba situada a lo largo del río del mismo nombre; el Imperio hitita se ubicó a horcajadas del Halis; la antigua cultura india surgió en los valles de los ríos Brahmaputra y Ganges; la China antigua contaba con los ríos Amarillo y Yangtsé; y la cultura europea emergió en las riberas de los ríos Tíber, Támesis, Danubio, Rin y Sena. Tampoco es de poca importancia que el Imperio romano haya podido expandirse hasta los ríos Danubio y Rin, una frontera que durante un lapso del siglo xx también correspondió con la Cortina de Hierro.
Aun en los Estados Unidos de América del siglo xxi casi todas las ciudades comercial e industrialmente importantes tienen salida a un río, al océano o a la red de los Grandes Lagos. Las pocas excepciones están ubicadas junto a una confluencia de importantes autopistas interestatales o rutas aéreas.
Otros factores de la geografía, tales como la actividad sísmica y las erupciones volcánicas, también han hecho su parte en el diseño de la historia. Es obvio que la superficie de gran parte de Asia occidental y África oriental ha sido formada por medio de la actividad sísmica. Una enorme fisura en la faz de la tierra ha sido el factor dominante en la formación del paisaje de Siria occidental, Líbano, Israel, Jordania, Etiopía, Uganda, Tanzania, Mozambique y la isla de Madagascar. [Ver mapa 13].
En Asia occidental la actividad sísmica ha determinado que ciertas áreas sean inhóspitas para la instalación humana, y fue motivo de que las principales vías de tránsito se encauzaran básicamente en coordenadas norte-sur. Las fuerzas sísmicas que dieron origen a la imponente cordillera del Himalaya crearon, por su parte, lo que en la antigüedad configuraba una barrera longitudinal impenetrable e influyó en que la cultura se expandiera y el tránsito fluyera principalmente sobre un eje oriente-occidente. Amplios territorios estériles de lava solidificada confrontan al potencial colono con un terreno desolado, interrumpido solo ocasionalmente por tapones basálticos o conos de ceniza, sombríos recordatorios de la actividad volcánica en tiempos pasados.
Más importante aún es la severa realidad de que a menudo esta actividad volcánica hacía que el suelo quedara totalmente inútil para la productividad humana. En la antigüedad siempre significaba un ambiente muy hostil, intolerablemente doloroso para las patas de los animales de carga, lo cual impedía el desarrollo de cualquier vía de tránsito.
Las erupciones volcánicas pueden poner fin en forma abrupta a un segmento de la historia. Viene a la mente la erupción del Vesubio sobre Pompeya en el 79 d. C. En 1815 la erupción del Tambora en Indonesia generó una pérdida de unas 92.000 personas y produjo una nube de cenizas en la atmósfera superior que reflejaba la luz solar de vuelta hacia el espacio y, como resultado, causó un año sin verano. La erupción del Krakatoa en 1883 pudo oírse sobre un treceavo de la superficie terrestre, provocó un tsunami cuyos efectos eran perceptibles en todos los océanos del mundo, mató a más de 36.000 personas y modificó el clima de manera adversa a escala global durante varios años. Sin embargo, en un vívido contraste con esos sucesos, podemos mencionar la erupción de la isla griega Santorini (Tera), ubicada en el sur del mar Egeo, aproximadamente a mitad de la distancia entre Creta y Grecia continental [Para su ubicación, ver mapas 111 y 112].
Se calcula que el índice de explosión del Santorini en el punto cero fue más de 15 veces superior a la fuerza de la explosión atómica sobre Hiroshima. Posterior a la colosal erupción volcánica que...