Pistis Sofía con sus sabias revelaciones, enriquecidas en la presente develación, dá inicio a una esperanzadora Era de Luz, donde la Verdad deba ser divisa suprema a encarnarse individualmente por un auténtico Laborante, llegándose a repeler y vencer con autoridad íntima, todo mal. A través del tiempo se habían sucedido en la esfera terrestre los más variados experimentos de pretendida religiosidad, mediante manipuladas instituciones egoístas, plagadas de celos, envidias y odios, habiéndose apropiado indebida y descaradamente de la Doctrina Celestial, con la finalidad de explotar materialmente su Sagrado Mensaje, trastocándolo con toda clase de aberraciones imperantes en cada era, satisfaciendo la vulgaridad de los desbordes infra sociales, repletos de corrupción y vicios, situación anómala que ha sido sostenida y transmitida desde los más diversos púlpitos, constituyendo el dormido y multiplicado remedo de espiritualidad que orgullosa domina en la Tierra desde hace ya varios milenios.
PISTIS SOPHÍA REVELADA
LA SUPREMA SABIDURÍA SIN VELOSBy DAVID SERRATE PÉREZTrafford Publishing
Copyright © 2011 David Serrate Pérez
All right reserved.ISBN: 978-1-4269-5524-2Chapter One
1.0 LAS REGIONES DEL PRIMER MISTERIO 1.1 Jeú instruye a sus Discípulos
Jeú El Kristo, en aquel entonces instruyó a sus Discípulos sólo hasta las Regiones del Primer Misterio.
Cuando Jeú El Kristo se hubo levantado de la muerte, sucedió que primero dedicó once años haciendo discursos a sus Discípulos e instruyéndolos, pero sólo hasta las Regiones del Primer Mandato y su Primer Misterio, conservando su respectivo velo que es el Veinticuatroavo Misterio, bajo aquellos mismos principios que se encuentran en el Segundo Espacio del Primer Misterio, el que fue antes de todos los Misterios y que es el Padre-Madre en forma de Blanca Paloma.
Es innegable y de majestuosa Verdad afirmar enfáticamente que Jeú El Kristo, en su condición de Mikael Aun Weor, resucitó triunfalmente después de su desencarnación en la Cruz, pasando luego a realizar la suprema labor de ejercitar prioritariamente a sus Discípulos con enseñanza sólida, para asegurar el cumplimiento de una eficaz misión de salvación en pro de la humanidad, siendo ejecutada esta dedicación exclusiva de entrenamiento en absoluta reserva durante once años, período que se corresponde con la respectiva Carta Metrológica de la Persuasión, relativa a la Misericordia de la Gran Ley por los Hombres.
Es evidente que en una primera fase, el Adorable había externado a sus Discípulos la develación del Primer Mandato con sus correspondientes Misterios, con la firme intención de proceder a volverlos conscientes y disciplinarlos en la vigilia, lo que permitió a éstos revestirse de Fe, Esperanza y Amor, preparándose para encarnar futuros cuerpos y así avanzados, acompañarle en su posterior llegada.
Sin embargo, hasta ahí había mantenido el velo respecto al misterioso Número 24, que constituye la clara descripción que define al auténtico Enamorado o Iniciado por su Gran Amor, más allá de las perjudiciales indecisiones y adulterios, tanto en el aspecto carnal como doctrinario.
Es justamente en las labores que se realizan en el Segundo Espacio del Primer Misterio, cuando se procesa la Primigenia Materia como Mercurio Filosofal en el Laboratorio Alquímico del Iniciado, logrando así la Luz Íntima para descifrar todos los orígenes y sus respectivos enigmas, aún aquellos que antecedieron del Invisible como Protocosmos o Paramateria, siendo comprendidos ya en la materia y en la infinita manifestación de los espacios, como Pacha Tata (Dios Padre) y Pacha Mama (Diosa Madre), en simultaneidad armoniosa de acción que se desenvuelve en el Mahátmico o femenino Macrocosmos de la Creación que constituye el Cero Radical.
1.2 Referente al Primer Misterio
Y Jeú El Kristo dijo a sus Discípulos: "He venido de aquel Primer Misterio, el cual es el Último, siendo el Veinticuatroavo", y sus Discípulos no habían sabido comprender que existiera algo más dentro de aquel Misterio, que es el Origen del Universo y de toda la existencia, pensando que fuese el único componente de todos los Elementos, puesto que Jeú El Kristo les había dicho concerniente a aquel Misterio que circunda al Primer Mandato, que existen las Cinco Impresiones de la Gran Luz, a manifestarse posteriormente en Cinco Dignidades que portarán todo el Tesoro de la Luz.
Jeú El Kristo confirma a sus Discípulos que proviene del Cosmos Inmanifestado, que es el Principio y el Fin de todas las cosas, siendo a la vez el Misterio Vigésimo Cuarto, únicamente comprensible con la develación de las hieráticas representaciones zoomorfas de los Alados Seres que a derecha e izquierda de Wirakocha, constituyen los enigmas del Tao encubiertos en la monumental Puerta del Sol erigida en la Megalítica Metrópoli de Taowanaku, que se encuentra en la actual República de Bolivia.
A los Discípulos se les hacía difícil entender que dentro del Primer Misterio coexistiesen armoniosamente concentrados los Elementos componentes, además de las Energías consideradas únicas del Krhistus y del Padre, y en igualdad de condiciones y potencialidades, la Divina Esencialidad Femenina, puesto que al referirse Jeú Mikael a la posterior encarnación de las Cinco Dignidades cuya impresión en la materia sería la manifestación portadora ante los Hombres del caudal pleno de los Tesoros de la Luz, no entrevieron la directa participación de la Bendita Madre en su condición de Eva o Venus regenerada, (El Padre en forma de Blanca Paloma o Espíritu Sacro) esta vez presente como la Gloriosa Afrodita, para bendecir con los dones del Amor Regenerador a toda la Humanidad.
1.3 Las Regiones del Gran Invisible
Jeú El Kristo no había relatado aún a sus Discípulos muchas cosas más, que aguardaban ser descifradas para su Segunda Venida, respecto a la total expansión de todas las Regiones del Gran Invisible y de los Tres Triples Poderes, y de los Veinticuatro Invisibles y todas sus Regiones con sus Eones y sus Órdenes, cómo están extendidos en las Emanaciones del Gran Invisible con sus aún no generados, los Auto-Engendrados y sus Generadores que son los Dadores de Luz, con sus impares y sus Regidores, sus Autoridades y sus Seres, sus Arcángeles y sus Ángeles, sus Decanos y sus Servidores, con todas las Esferas de sus Zodíacos en todos los órdenes respecto a cada uno de ellos.
Hasta aquí Jeú El Kristo se había reservado hablar referente a muchos otros aspectos que recién para estos tiempos del fin se están descifrando con total claridad, haciéndose comprensible en forma absoluta la extensión de todos los infinitos Universos en los cuales se manifiesta multidimensionalmente el Gran Invisible, constituido por sus Tres Poderes que corresponden a la Sacratísima Trinidad de toda auténtica Teogonía, externando también respecto a los Veinticuatro Ancianos que sostienen, merced a Supremas Leyes, todas las Regiones en su temporalidad y organizaciones.
Y sigue explicando cómo se extiende en emanaciones, siendo la misma proyección del Gran Uno, aún entre los que no han llegado a tener forma corpórea y los que, retomando sus naturalezas originales, han vuelto a El en su condición de Auto-engendrados, mediante los Querubines Samael y Jehová, generadores y dadores de la Luz Intima, y otra infinitud de Seres habitantes de las innumerables esferas, y que al final de todos los tiempos, cuando llegue el Pralaya o la Noche Cósmica, incluso sus antítesis con sus Regidores Samas y Yavé, recuperando la Realeza de sus Divinos Seres, volverán a refundirse en la Luz y la Verdad del Todo, rescatándose también sus infernales huestes Arcangélicas y Angélicas, sus innumerables Decanos y sus incontables Servidores repartidos en las inconmensurables Esferas y en todos los Órdenes Zodiacales en que se desarrolla incesantemente la existencia en su diversidad de formas.
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