La perfecta casada es una obra didáctica escrita por el influyente poeta y teólogo español Fray Luis de León en el siglo XVI. Esta obra, que refleja los ideales y principios del matrimonio católico según el punto de vista de la Contrarreforma, tiene como objetivo instruir a las mujeres casadas sobre cómo vivir de acuerdo con los principios y normas del catolicismo. El texto es un análisis profundo de los roles y responsabilidades de la mujer en el matrimonio, presentando una descripción detallada de las virtudes que, según Fray Luis de León, debía poseer una mujer casada para cumplir su rol de esposa y madre en el contexto de la sociedad española de su tiempo. La perfecta casada está escrito desde una perspectiva decididamente religiosa y está enraizado en la interpretación de Fray Luis de León del Libro de Proverbios, específicamente Proverbios 31:10-31, que describe el carácter ideal de una "mujer virtuosa". Según Fray Luis de León, una "perfecta casada" es aquella que es modesta, casta, piadosa, respetuosa con su esposo, diligente en sus tareas domésticas y devota en su fe cristiana. La obra fue muy influyente en su tiempo y continuó siendo referida y citada en España hasta finales del siglo XIX, lo que demuestra su impacto duradero en las normas y expectativas sociales para las mujeres casadas en la sociedad española durante este período. Al tratarse de un tratado sobre el matrimonio, La perfecta casada también proporciona una perspectiva valiosa sobre las actitudes sociales y religiosas hacia el matrimonio y el papel de la mujer en la España del siglo XVI. Aunque los valores y las normas sociales han cambiado considerablemente desde entonces, la obra sigue siendo un testimonio histórico relevante de la vida y las expectativas matrimoniales en la España del Renacimiento.
La Perfecta Casada
By Fray Luis de LeónRed Ediciones
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ISBN: 978-84-9953-901-0Contents
CRÉDITOS, 4,
PRESENTACIÓN, 7,
LA VIDA, 7,
LA PERFECTA CASADA, 9,
CAPÍTULO I. ¿QUIÉN HALLARÁ MUJER DE VALOR? RARO Y EXTREMADO ES SU PRECIO, 18,
CAPÍTULO II. MUJER DE VALOR, ¿QUIÉN LA HALLARÁ? RARO Y EXTREMADO ES SU PRECIO, 19,
CAPÍTULO III. CONFÍA EN ELLA EL CORAZÓN DE SU MARIDO; NO LE HARÁN MENGUA LOS DESPOJOS, 23,
CAPÍTULO IV. PAGÓLE CON BIEN, Y NO CON MAL, TODOS LOS DÍAS DE SU VIDA, 30,
CAPÍTULO V. BUSCÓ LANA Y LINO, Y OBRÓ CON EL SABER DE SUS MANOS, 34,
CAPÍTULO VI. FUE COMO NAVÍO DE MERCADER, QUE DE LUEÑE TRAE SU PAN, 40,
CAPÍTULO VII. MADRUGÓ Y REPARTIÓ A SUS GAÑANES LAS RACIONES, LA TAREA A SUS MOZAS, 42,
CAPÍTULO VIII. VÍNOLE AL GUSTO UNA HEREDAD, Y COMPRÓLA, Y DEL FRUTO DE SUS PALMAS PLANTÓ VIÑA, 48,
CAPÍTULO IX. CIÑÓSE DE FORTALEZA Y FORTIFICÓ SU BRAZO. TOMÓ GUSTO EN EL GRANJEAR; SU CANDELA NO SE APAGÓ DE NOCHE. PUSO SUS MANOS EN LA TORTERA, Y SUS DEDOS TOMARON EL HUSO, 50,
CAPÍTULO X. SUS MANOS ABRIÓ PARA EL AFLIGIDO, Y SUS MANOS EXTENDIÓ PARA EL MENESTEROSO, 53,
CAPÍTULO XI. NO TEMERÁ DE LA NIEVE A SU FAMILIA, PORQUE TODA SU GENTE VESTIDA CON VESTIDURAS DOBLADAS, 57,
CAPÍTULO XII. HIZO PARA SÍ ADEREZOS DE CAMA; HOLANDA Y PÚRPURA EN SU VESTIDO, 60,
CAPÍTULO XIII. SEÑALADO EN LAS PUERTAS SU MARIDO, CUANDO SE ASENTARE CON LOS GOBERNADORES DEL PUEBLO, 83,
CAPÍTULO XIV. LIENZO TEJIÓ Y VENDIÓLO; FRANJAS DIO AL CANANEO, 84,
CAPÍTULO XV. FORTALEZA Y BUENA GRACIA SU VESTIDO, REIRÁ HASTA EL DÍA POSTRERO, 85,
CAPÍTULO XVI. SU BOCA ABRIÓ EN SABIDURÍA, Y LEY DE PIEDAD EN SU LENGUA, 86,
CAPÍTULO XVII. RODEÓ TODOS LOS RINCONES DE SU CASA, Y NO COMIÓ EL PAN DE BALDE, 90,
CAPÍTULO XVIII. LEVANTÁRONSE SUS HIJOS Y LOÁRONLA, Y ALABÓLA TAMBIÉN SU MARIDO, 93,
CAPÍTULO XIX. MUCHAS HIJAS ALLEGARON RIQUEZAS, MAS TÚ SUBISTE SOBRE TODAS, 99,
CAPÍTULO XX. ENGAÑO ES EL BUEN DONAIRE Y BURLERÍA LA HERMOSURA; LA MUJER QUE TEME A DIOS, ÉSA ES DIGNA DE LOOR, 101,
CAPÍTULO XXI. DALDE DEL FRUTO DE SUS MANOS, Y LÓENLA EN LAS PUERTAS SUS OBRAS, 106,
LIBROS A LA CARTA, 109,
CHAPTER 1
¿QUIÉN HALLARÁ MUJER DE VALOR? RARO Y EXTREMADO ES SU PRECIO
Pero, antes que comencemos, nos conviene presuponer que, en este capítulo, el Espíritu Santo así es verdad que pinta una buena casada, declarando las obligaciones que tiene, que también dice y significa, y cómo encubre, debajo desta pintura, cosas mayores y de más alto sentido, que pertenecen a toda la Iglesia; porque se ha de entender que la Sagrada Escriptura, que es habla de Dios, es como una imagen de la condición y naturaleza de Dios; y mí como la divinidad es juntamente una perfectión sola y muchas perfectiones diversas, una en sencillez, y muchas en valor y eminencia, así la Sancta Escriptura por unas mismas palabras dice muchas y diferentes razones, y, como lo enseñan los santos, en la sencillez de una misma sentencia encierra gran preñez de sentidos. Y como en Dios todo lo que hay es bueno, así en su Escriptura todos los sentidos que puso en ella el Espíritu Santo son verdaderos. Por manera que el seguir el un sentido, no es desechar el otro, ni menos el que, en estas Sagradas Letras, entre muchos y verdaderos entendimientos que tienen, descubre el uno dellos y le declara, no por eso ha de ser tenido por hombre que desecha los otros entendimientos.
Pues digo que en este capítulo, Dios, por la boca de Salomón, por unas mismas palabras hace dos cosas. Lo uno, instruye y ordena las costumbres; lo otro, profetiza misterios secretos. Las costumbres que ordena, son de la casada; los misterios que profetiza, son el ingenio, y las condiciones que había que tener en su Iglesia, de quien habla como en figura de una mujer de su casa. En esto postrero, da luz a lo que se ha de creer; en lo primero, enseña lo que se ha de obrar. Y porque aquesto solo es lo que hace agora a nuestro propósito, por eso hablaremos dello aquí solamente, y procuraremos cuanto nos fuere posible sacar a luz y poner como delante de los ojos todo lo que hay en esta imagen de virtud que Dios aquí pinta. Dice, pues:
CHAPTER 2
MUJER DE VALOR, ¿QUIÉN LA HALLARÁ? RARO Y EXTREMADO ES SU PRECIO
Propone luego al principio aquello que ha de decir, que es la doctrina de una mujer de valor, esto es, de una perfecta casada, y loa lo que propone, o, por mejor decir, propone loándolo, para despertar desde luego y encender en ellas aqueste deseo honesto y virtuoso. Y porque tuviese mayor fuerza el encarecimiento, pónelo por vía de pregunta, diciendo: «Mujer de valor, ¿quién la hallará?». Y en preguntarlo y decirlo así, dice que es dificultoso el hallarla, y que son pocas las tales. Y así, la primera loa que da a la buena mujer, es decir della que es cosa rara, que es lo mismo que llamarla preciosa y excelente cosa, y digna de ser muy estimada, porque todo lo raro es precioso. Y que sea aqueste su intento, por lo que luego añade se vee: «Alejado y extremado, dice, es su precio». O como dice el original en el mismo sentido: «Más y allende, y muy alejado sobre las piedras preciosas, el precio suyo».
De manera que el hombre que acertare con una mujer de valor, se puede desde luego tener por rico y dichoso, entendiendo que ha hallado una perla oriental, o un diamante finísimo, o una esmeralda, o otra piedra preciosa de inestimable valor. Así que ésta es la primera alabanza de la buena mujer, decir que es dificultosa de hallar. Lo cual, así es alabanza de las buenas, que es aviso para conocer generalmente la flaqueza de todas. Porque no sería mucho ser una buena si hubiese muchas buenas, o si en general no fuesen muchos sus siniestros malos. Los cuales son tantos, a la verdad, y tan extraordinarios y diferentes entre sí, que, con ser un linaje y especie, parecen de diversas especies. Que, como burlando en esta materia, o fue Focílides o fue Simónides, el que lo solía decir, en ellas solas se veen el ingenio y las mañas de todas las suertes de cosas, como si fueran de su linaje: que unas hay cerriles y libres como caballos, y otras resabidas como raposas, otras ladradoras, otras mudables a todos colores, otras pesadas, como hechas de tierra; y por esto, la que entre tantas diferencias de mal acierta a ser buena, merece ser alabada mucho.
Mas veamos por qué causa el Espíritu Santo a la buena mujer la llama mujer de valor, y después veremos con cuánta propriedad la compara y antepone a las piedras preciosas. Lo que aquí decimos mujer de valor, y pudiéramos decir mujer varonil, como Sócrates acerca de Jenofón, llama a las casadas perfectas; así que esto que decimos varonil o valor, en el original es una palabra de grande significación y fuerza, y tal, que apenas con muchas muestras se alcanza todo lo que significa. Quiere decir virtud de ánimo y fortaleza de corazón, industria y riqueza, y...