Re Cree Su Vida
Ideas para lograr la vida que se prometiBy Stella Gimenez NorfleetAuthorHouse
Copyright © 2010 Stella Gimenez Norfleet
All right reserved.ISBN: 978-1-4389-7889-5Contents
Agradecimiento.....................ivIntroduccin.......................vCAPTULO 1.........................3CAPTULO 2.........................32CAPTULO 3.........................55CAPTULO 4.........................104CAPTULO 5.........................141Bibliografa.......................195
Chapter One
NOS CONVERTIMOS EN LO QUE PENSAMOS
* El Cerebro: nuestro rbol de la Vida
* Somos la realidad que nos creamos.
* Seamos quien mejor influya en nosotros mismos.
* Cuando la supersticin nos impide avanzar
El cerebro: Nuestro rbol de la Vida
Cuando en una noche de campo concentramos nuestra mirada en el cielo plenamente estrellado, podemos llegar a sentir el vrtigo de estar parados sobre el vaco del infinito.
Qu nos sucedera si nos parramos dentro de nuestro cerebro, para mirar los destellos de nuestras cien billones de neuronas disparndoles sus estallidos electroqumicos a miles de millones de neuronas vecinas cada vez que se comunican entre s ...? Cada vez que reciben estmulos desde nuestros mundos internos y desde el mundo que nos rodea?
Qu nos sucedera si, adems, comprendiramos que sin estas conexiones neuronales perderamos nuestra conciencia, nuestra esencia, nuestra vida?
Cuando nuestro cerebro capta una percepcin sensorial desde cualquiera de nuestros sentidos, ocurre un impulso elctrico que es enviado desde los receptores (que son neuronas especializadas), hasta otras neuronas. Este impulso es emitido por el axn hasta las dendritas provocando un poderoso trfico de informacin en estas conexiones neuronales. En esta actividad electroqumica de las neuronas se descargan los neurotransmisores, o mensajeros qumicos, responsables de brindarnos sensaciones de placer o displacer segn los circuitos neuronales involucrados
Modificamos nuestras conexiones neuronales cuando tenemos nuevas experiencias, imaginamos, cuando nos emocionamos, cuando soamos, cuando pensamos, cuando movemos nuestro cuerpo y tambin cuando tenemos una experiencia consciente de nuestras constantes vivencias.
An cuando muchas neuronas se extinguen naturalmente , otras en ciertas partes de nuestro cerebro promueven la regeneracin neuronal en respuesta a la consciente actitud de vida que nosotros decidamos tomar, usando nuestro cerebro en todos los sentidos de los sentidos, de las emociones, de las razones.
Cuanto ms desafiemos los lmites de nuestra mente, ms conexiones neuronales produciremos dentro nuestro, logrando, como consecuencia, un aumento de nuestras capacidades inteligentes, emotivas, adaptativas, creativas y productivas.
Tendremos ms oportunidades de expandir nuestros talentos potenciales, y otros nuevos adquiridos, cada vez que nuestra red de neuronas se expanda en conexiones, que harn nuestra vida ms propensa a generarnos bienestar y salud.
En cada conexin neuronal, los axones conectndose con las dendritas estarn traduciendo ondas de pensamiento en significativas interpretaciones e inspiraciones del mundo que nos rodea. Hoy los neurocientficos han comprobado que nuestro cerebro conserva su plasticidad y que, bien estimulado, es capaz de resistir y hasta recuperarse del deterioro del tiempo o del maltrato que haya podido recibir por las circunstancias que fueran.
Las neuronas, en sus diferentes formas, en su apariencia se asemejan a un rbol. El Dr. Edelman compara a nuestro cerebro con una exuberante jungla de cien billones de neuronas. Cada una con su axn, para impulsar la informacin, y con sus cientos de miles de dendritas para recibirla, an cuando cierto tipo de neuronas tengan slo una dendrita.
Al nacer, nuestra red neuronal es apenas una promesa de las grandes ramas frondosas, a las que es capaz de convertirse nuestro cerebro cuando recibe, desde temprana edad y siempre, los estmulos sensoriales, emocionales e intelectuales adeudados, junto con una buena nutricin alimentaria, motriz, afectiva.
Sin estas conexiones neuronales, sin este desarrollo, nuestro contacto con el mundo exterior y nuestro mundo interior, sera inexistente. No viviramos.
Crendonos inteligencia y una vida ms productiva
"Tu propia mente es un cofre sagrado dentro del cual nada daino puede entrar, excepto con tu permiso" Arnold Bennett
Muchos cientficos concuerdan con la idea de que las capacidades inteligentes no deben evaluarse solamente en los tests de solucin de nuevos problemas porque se ha demostrado que la inteligencia tambin se manifiesta en nuestras habilidades para solucionar los problemas ms diversos como por ejemplo:
* La capacidad para tolerar y superar las frustraciones.
* Liderar proyectos de largo plazo.
* Adaptacin a nuevas circunstancias de la vida modificando nuestros hbitos hacia nuevas habilidades ms acorde a estos nuevos desafos.
* No derrrumbarnos ante los primeros sacudones que recibamos, y si lo hacemos, saber que nos podemos re-crear desde cero tantas veces como sea necesario.
* Planificar una vida en contextos de continuos estados de bienestar.
Cada vez que aprendemos, nos producimos nuevas conexiones neuronales que expanden nuestra red de posibilidades inteligentes en todas sus posibles aplicaciones.
Ninguna edad debera ser limitante para iniciarnos en un nuevo aprendizaje. Ninguna edad, ni ninguna circunstancia, debera impedir que estimulemos el desarrollo de capacidades inteligentes potenciales y la adquisicin de nuevas habilidades.
Si bien es una propiedad de nuestro cerebro tener mayor flexibilidad a edades tempranas tambin podemos estimular nuestro cerebro a aprender nuevas tareas, aun a edades muy adultas.
Cada sbado, de maana temprano, cuando cruzo una plaza cntrica de Buenos Aires, me produce alegra ver a un grupo muy numeroso de hombres y mujeres, entre sus sesenta y ochenta aos, realizando una prctica de movimientos orientales llamada Tai Chi. Todos fluyen en armona, al aire libre, bajo los rboles, con la conciencia puesta en el movimiento y acompaando cada gesto con la respiracin. Son jubilados, seguramente sin dinero para asistir a una clase paga. Y estn all, comprometidos con su bienestar y su deseo de aprender una tcnica creada en China como parte de una prctica de autocuracin por el movimiento consciente, relajado y fluyendo en la inhalacin y la exhalacin.
Tuve oportunidad de observar esta prctica, todas las maanas muy temprano, a travs de la ventana de un hotel donde me alojaba en Ha Noi, Vietnam, cuando visit ese pas en el ao 96. Imagin que la rutina que practicaban esos ancianos, hombres y mujeres, al realizar todos juntos esos armoniosos ejercicios de Tai chi en la plaza vietnamita, era la riqueza que obtenan de su cultura transmitida por milenios de generacin en generacin. En ese momento pens lo bueno que sera que nuestra gente mayor quisiera tener esta predisposicin a comprometerse con su cuerpo y su mente para lograr un bienestar psicofsico y equilibrar su mente. Luego pens que nuestra gente mayor no tena el estmulo ni la oportunidad para hacerlo. No tena la cultura ni lo haba aprendido en su infancia. Pero ahora veo con alegra que tambin sucede con este grupo de gente muy mayor en Buenos Aires, en una cultura que jams les haba insinuado que exista...